La Orquesta del Titanic: 100 años después


Hoy, 15 de Abril de 2012 se cumplen 100 años del trágico hundimiento del Titanic, y para conmemorarlo, hemos preparado una entrada homenaje a aquella orquesta que, según la leyenda, siguió tocando en cubierta a pesar de conocer el fatídico final que les aguardaba. La Orquesta del Titanic, como la conocemos, era en realidad "La Banda de Wallace Hartley" (Wallace Hartley Band) cuyo tesón y firmeza ayudó a apaciguar los ánimos de muchos de los pasajeros que perecieron aquella fría noche de 1912 en las aguas del Atlántico Norte.

Wallace Hartley, y su banda, formado por otros siente integrantes, habían trabajada como músicos de eventos en transatlánticos de la compañía Cunard como el Lusitania o el Mauritania. En Diciembre de 1911, fueron contratados para trabajar a bordo del transatlántico más lujoso del mundo, el Titanic. Aunque se alojaban con los pasajeros de segunda clase, la mayor parte del tiempo lo pasaban junto a los de primera, musicalizando sus suntuosas fiestas.

Los 8 miembros de la banda eran, como vemos en la imagen superior, de arriba a abajo y de izquierda a derecha: El violinista George Krins, el director y violinista Wallace Hartley, el chelista Roger Bricoux, el pianista Theodore Brailey (casualmente, antes del Titanic trabajó en el Carpatia, el barco que rescató a los supervivientes de la tragedia la noche del naufragio), el pianista y chelista Percy Taylor, el chelista John Woodward, el violista Fred Crarke y el violinista John Hume.

Estos músicos en realidad formaban dos agrupaciones independientes, que amenizaban las veladas del barco en distintos momentos. Estaban el quinteto  formado por un piano, violín, viola, viola baja y chelo, que tocaban a la hora del té, después de las cenas y en los servicios religiosos del domingo, y el trío de violín, violonchelo y piano que se solía ubicar en la recepción del restaurante de primera clase y en el Café Parisién. Parece ser que los ocho componentes sólo se unieron para tocar juntos la noche del fatídico desastre.

Entre las obras que tocaron se encontraban operetas, valses, música de cámara y melodías populares. Y gracias a testimonios de los supervivientes podemos conocer algunas de las piezas que se interpretaron a bordo del majestuoso transatlántico. La colección de tres discos "The White Star Line Song Book" recoge 40 piezas tocadas por las dos agrupaciones a bordo del buque. Entre ellas podemos encontrar el Vals "Gold and Silver" de Lehar o el "Danubio Azul" de Strauss.

Gold and SIlver Waltz - Franz Lehar


La noche del choque con el iceberg, el quinteto de Hartley había estado tocando en el restaurante de primera clase hasta las 11:00 pm. Cuarenta minutos después, el Titanic colisionaba con el iceberg. El impacto apenas fue percibido por los pasajeros, muchos de ellos ya en sus camarotes descansando. A las 12:15 am, el capitán Smith, comenzó las labores de salvamento ante el inevitable hundimiento del barco y ordenó a la orquesta al completo, que se trasladara al salón de primera clase para tranquilizar a los tripulantes. El superviviente Jack Thayer recuerda algunas de las melodías alegres que se tocaron en aquel momento, como el éxito de 1911 "Alexander's Ragtime Band" del estadounidense Irving Berlin. Esto fue lo que sonaba mientras los pasajeros de primera clase se dirigían a cubierta para intentar ocupar alguno de los insuficientes botes salvavidas.

Alexander's Ragtime Band - Irving Berlin


En los últimos minutos del barco sobre la superficie, la orquesta se trasladó a la cubierta, donde se encontraba prácticamente la totalidad del pasaje y siguieron tocando hasta que la inclinación del barco hizo imposible seguir manteniéndose en pie y, cuando los dieciséis botes salvavidas habían sido desplegados. El objetivo era seguir tranquilizando a las masas despavoridas sin pensar en su propia seguridad, tarea prácticamente imposible teniendo en cuenta que toda la proa del barco se hallaba bajo el agua. En cuanto a la pregunta de ¿Cuál fue la última melodía que tocaron?, existen varias versiones. Algunos supervivientes cuentan que la última pieza que interpretaron era el himno "Nearer my God to Thee" (Más cerca de ti, Dios), de la cual, en tiempos del Titanic existían tres versiones. Una estadounidense de Lowell Mason, y dos británicas, una de John Bacchus Dykes y otra de Arthur Sullivan, esta última preferida por la Iglesia metodista, congregación a la que pertenecía Hartley, y por tanto, considerada como la versión interpretada en esos últimos instantes.

Nearer my God to Thee - Arthur Sullivan


En cambio, según el New York Time, otro superviviente, Harold Bride, relató que la última obra que se tocó sobre la cubierta del barco fue el himno anglicano "Autumn". Más tarde, y apoyado por el testimonio de otros pasajeros, se confirmó que en realidad la obra era "Song d'Automne" de Archibald Joyce, una hit británico de 1912 que no se conocía en Nueva York, lugar donde desembarcaron los 711 supervivientes.

Songe d'Automne - Archibald Joyce


Existen relatos encontrados. Algunos supervivientes cuentan que en ningún momento dejaron de escuchar música en cubierta y otros que una hora antes del hundimiento del barco, que se produjo a las 2:40 am, la orquesta ya se había disuelto. Sea como fuere, esta orquesta y su actuación heroica ya forman parte de la leyenda del Titanic.

Todos los componentes de la orquesta fallecieron aquella noche en las frías aguas del Atlántico junto con otros 1515 pasajeros. De todos estos músicos, sólo el cuerpo de Hartley fue encontrado dos semanas después de la catástrofe. El 24 de Mayo de ese mismo año, en el Albert Hall de Londres se celebró un concierto conmemorativo en honor a estos músicos. Entre las obras interpretadas se encontraron la Marcha Fúnebre de Chopin; el concierto concluyó con los 10.000 espectadores cantando al unísono el ya mencionado himno "Nearer my God to Thee".

Una placa conmemorativa en Southampton todavía nos recuerda a estos grandes músicos que murieron el 15 de Abril de 1912.


Bibliografía:
-Titanic: A Night Remembered de Stephanie Barczewski
-The Titanic For Dummies de Spignesi
-Champion Lancastrians de Elizabeth Ashworth

5 comentarios:

  1. Gran blog, enserio. Lo tengo en marcadores de Firefox. ¿Para cuando un especial John Williams? ;-)
    Los himnos de países, que son los grandes olvidados de la música clásica, pueden también dar mucho juego.

    Seguid así!

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias Ángel por tu comentario. De John Williams lo único que tenemos son la BSO de Tintín y War Horse, pero sí que daría para dedicarle un monográfico. Se hará en un futuro, pero ahora mismo hay varias entradas en espera que hay que publicar.

    Y con respecto a los himnos, un tema muy interesante que tendré en cuenta para una futura entrada. Gracias por pasarte por aquí.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  3. Muchas Gracias por las explicaciones a las diferentes obras musicales.
    Me gustaría saber también algo de las anécdotas personales de estas celebridades.
    Gracias desde México.

    ResponderEliminar
  4. Los últimos acordes que se escucharon en el Titanic son realmente tristes.
    Saludos desde Sonora, México.

    ResponderEliminar
  5. Gran blog lo encontre hoy y muy bueno tiene muchas cosas sobre la música que aun desconozco como pianista en formación es genial encontrar este tipo de lugares en internet

    ResponderEliminar