La Maldición de la Novena





Con la muerte Beethoven comenzó una superstición que atemorizaría a grandes compositores de la historia. En resumen, esta maldición dice que ningún compositor vivirá para ver una décima sinfonía, o lo que es lo mismo, que morirían después de su novena. Esta creencia es un mito popular que no tiene ninguna validez dentro del campo de la musicología pero que  no deja de ser curiosa ya que, alguno de los mejores compositores, que creían en dicha maldición, inventaron ingeniosas tretas para poder burlarla.

Según el compositor y teórico Arnold Schoenberg,  esta superstición nació con Mahler quien dijo una vez " Parce que una novena es un límite. No se sabe que pasará si se va más allá. Parece como si hubiera algo que no debemos saber y que nos impide una décima...para lo cual no estamos preparados. Los que han escrito una novena ya estaban cerca de la otra vida". Se dice que estas creencias o infundios se debían más a los propios temores de su esposa Alma Mahler quien contagió al compositor con esta fobia. Cuando Mahler escribió esto, los grandes compositores que habían sucumbido a la maldición habían sido: Beethoven, Schubert, Bruckner y Dvorak y aunque hoy sepamos que estos compositores habían escrito nueve sinfonías, de los tres últimos no se estaba tan seguro, por lo que verdaderamente, el único damnificado por la maldición había sido Beethoven. Además tenemos que decir que, antes de Beethoven, las composiciones sinfónicas eran bastante prolíficas, sólo hay que recordar las 41 de Mozart o las 106 de Haydn.

En el caso de Schubert, hoy conocemos su "Sinfonía Grande" como su sinfonía nº 9, pero hay bastante caos en las numeraciones. La sinfonía que se conoce en la actualidad como nº 7, en realidad era una obra inacabada. Aunque estaba escrita por completo, sólo se había orquestado parte del primer movimiento. Esta obra junto con la famosa sinfonía "Inacabada" nº 8 fueron encontradas en 1867 por el musicólogo Geroge Grove y aunque hoy formen parte del catálogo de obras de Schubert, a finales del siglo XIX eso no estaba tan claro. Todo eso ha provocado que, la "Sinfonía Grande", última de Schubert, reciba distintas numeraciones dependiendo del país que se considere pudiendo ser la siete, la ocho o la nueve. Lo que queda claro es que, las dos obras incompletas, no se consideraron sinfonías como tales durante el siglo XIX y Mahler conoció la novena de Schubert como la séptima. Conclusión, Schubert compuso siete sinfonías y dejó dos inacabadas.


4º mvto. de la Sinfonía nº 9 "Grande" en Do mayor - F. Schubert


Bruckner murió antes de poder completar la que hoy se conoce como su novena sinfonía, por lo que en realidad podemos decir que este compositor sólo compuso ocho. Pero aún hay más, ya que, después de la muerte de Bruckner, se encontraron dos partituras nuevas. La primera de ellas es la conocida como Sinfonía nº 0, que cronológicamente debería ser la nº 2, y que Brcukner apartó quizás por su mala calidad (con respecto a lo que serían sus obras posteriores). La segunda partitura correspondía a un ejercicio de estudio que el compositor consideró no publicar, precisamente por eso, porque era un ejercicio aunque constituyera una sinfonía completa. Esta pasó a llamarse Sinfonía de estudio o Sinfonía nº 00  ya que se descubrió que había sido escrita con anterioridad a la nº 0 cuando ésta ya había sido numerada. Conclusión, Bruckner compuso un total de diez sinfonías y una undécima inacabada.

Bruckner también pensaba que iba a morir tras su novena sinfonía, pero eso no se debía a ninguna superstición si no por componerla en la misma tonalidad que la novena de Beethoven. Además, Bruckner era ya muy anciano (74 años) y no confiaba en vivir tanto como para estrenar una décima.


2º mvto. de la Sinfonía nº 9 en Re menor - A. Bruckner


El caso de Dvorak también es complejo. Su primera sinfonía se perdió, y además de todo, el compositor la había mantenido oculta, por lo que nadie, excepto él, y puede que alguna otra persona, sabía de su existencia.  No fue hasta 1924, que se encontrara esta sinfonía perdida, actualizándose la lista de sinfonías con su numeración actual. Otro detalle curioso es que la que conocemos como su novena sinfonía, la "Del nuevo mundo", en realidad era la quinta ya que las tres primeras sinfonías (sin tener en cuenta la sinfonía perdida), aún habiendo sido estrenadas, no se publicaron hasta mucho después. Además, tenemos que añadir que el catálogo de Dvorak no se actualizó definitivamente hasta pasado mucho tiempo después de la muerte de Mahler. No sabemos si Mahler conocía o no la existencia de estas tres sinfonías pero lo que si sabemos es, que a lo sumo, conocía la existencia de ocho. Concluimos que Dvorak publicó ocho sinfonías más una perdida (la nº 1), que se encontró 23 años depués del fallecimiento de Mahler.


1er mvto. de la Sinfonía nº 9 "Del nuevo mundo" en Mi menor - A. Dvorak


Sabiendo todo esto podemos preguntarnos de dónde procedía esta fobia a una sinfonía nº 9. Pues quizás sea porque ningún compositor después de Beethoven había siquiera llegado a una novena. Quizás Mahler con su octava sinfonía se alegró de superar a Schubert e igualar a Dvorak pero, componer una novena sinfonía era una empresa que suponía equipararse al gran maestro Beethoven y que durante 84 años nadie había logrado. Quizás, más que miedo era respeto a esa gran figura y a la presión de poder igualarlo en lo sinfónico. Intentando escapar de esta supuesta maldición, tras estrenar su octava sinfonía comenzó la composición de una novena, aunque esta, recibió el nombre de "La Canción de la Tierra" no siendo numerada y quedando por tanto fuera del catálogo sinfónico. Viéndose salvado compuso su auténtica novena sinfonía pero desgraciadamente, no vivió para verla estrenada. La Canción de la Tierra fue la estratagema que utilizó para poder componer diez sinfonías pero ¿podemos decir que se libró de la maldición?. En realidad murió tras acabar y publicar su novena sinfonía, no la décima, así que, cada cual juzgue como quiera.

3er mvto. de la Sinfonía nº 9 en Re mayor - G. Mahler



El 1953 (recordemos que Mahler murió en 1911) Shostakovich estrenó su sinfonía nº 10, hecho que no se producía desde Mozart, rompiendo aparentemente con este mito. Shostakovich también creía en esta maldición y pretendió burlarlo creando una novena sinfonía satírica y burlona de una calidad menor con respecto a lo que venía componiendo. Todos esperaban un final apoteósico a modo de su séptima u octava pero no fue así y las autoridades estalinistas, presentes en el estreno, se vieron muy ofendidas.  


2º mvto. de la Sinfonía nº 10 en Mi menor - D. Shostakovich



A pesar de esto, el número de compositores que morirán tras su novena sinfonía siguió aumentando: Atterberg, Vaugham Williams, Henry Arnold,.. Y otros que, al encontrarse manuscritos perdidos o al acabarse bocetos incompletos (como los mencionados anteriormente), aumentaron su número final a nueve. La verdad es que las coincidencias  son más que significativas y podemos concluir que la media de sinfonías de un compositor clásico-romántico son 9, o mueren durante la composición de ésta, o con unos pocos bocetos de la décima. Los compositores contemporáneos son más prolíficos y normalmente superan la decena dando por zanjado este mito centenario: Alan Hovhaness, Havergal Brian, Henry Cowell o Leif Segerstam con sus 224 sinfonías son un ejemplo de ello.


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