Ciclo de Tonalidades: Do Mayor



Do Mayor es de las tonalidades más comunes, y en parte eso se debe a lo cómodo que resulta esta tonalidad para ser interpretada en gran cantidad de instrumentos. Aparte de su facilidad de ejecución, es una tonalidad de claridad gráfica, al no disponer alteraciones en su armadura. Por eso, es común que muchos instrumentos se inicien en la música estudiando esta escala. Aunque al piano, Do Mayor sólo comprende las teclas blancas, Chopin decía que no era cómoda para la mano y prefería, a sus alumnos, iniciarlos en la música en la tonalidad de Si Mayor, que se adapta mejor a la posición de la mano sobre el teclado.

Cuando las tonalidades eran detectables al oído debido a la imperfección del sistema de afinación, Do Mayor era la que sonaba más "brillante", es decir, era la más precisa en cuanto a la distancia de los semitonos. Por esta razón, Do Mayor se tomó como modelo para la elaboración del sistema de afinación Temperado.

Preludio y Fuga nº 1 en Do Mayor. Clave Bien Temperado I - J. S. Bach


Ya hemos dicho que Do Mayor era considerada una tonalidad "brillante" que se asociaba a la alegría. Así durante el Siglo XVIII era muy recurrente que las obras que se denominaban, de carácter "festivo", estuvieran en Do Mayor. Un ejemplo de ello serían las sinfonías de Haydn, de las cuales, las 20 están en esta tonalidad son las más alegres. Es evidente el carácter jovial que desprenden estas obras en Do Mayor oyendo obras, como por ejemplo, su Sinfonía nº 97

Esta personalidad alegre y "luminosa" se parece bastante a la personalidad de Mozart. Do Mayor era una de sus tonalidades favoritas y de sus 41 sinfonías, siete están en este tono. Este Do Mayor encantador y brillante hermanado con otros sentimientos de triunfo o majestuosidad, bien podrían encontrarse en su Sinfonía "Júpiter", llamada así por la divinidad romana o en su Concierto para Piano nº 21.

Sinfonía nº 41 en Do Mayor "Júpiter" (mvt. I) - W. A. Mozart


Y si hablamos de Beethoven, sus aportaciones sobre el Do Mayor no fueron muy prolíficas pero aún así podemos resaltar algunas obras que mantienen ese aire brillante y afirmativo tan asociados a esta tonalidad. Unos ejemplos serían su Sinfonía nº 1, su Concierto para Piano nº 1 o la conocida Sonata "Waldstein" con su particular inicio y su lenguaje novedoso; un claro ejemplo del período heroico de Beethoven. Pero nos vamos a quedar con el Finale de su Sinfonía nº 5, puro positivismo triunfal.

Finale de la Sinfonía nº 5 en Do menor - L. V. Beethoven


El Sistema Temperado, ya implantado desde el Barroco había conseguido que todas las tonalidades parecieran iguales, pero aún existían leves diferencias. Así en su "Estudio de Música", el músico y compositor Christian Schubart elaboró un catálogo donde definía cada tonalidad con un carácter. Algunas de ellas, conservando la personalidad que tenían esas tonalidades antes del Sistema Temperado, y otras, a partir de sentimientos subjetivos. Para Do Mayor establecía: Puro, simple, alegre y sencillo; como niños hablando. Esta convención sería muy utilizada por los compositores del Romanticismo a la hora de elegir las tonalidades para según que tipo de obras. Pero a pesar de que compositores como Rameau o Charpentier apoyaran esa idea de Do Mayor como la tonalidad alegre, Berlioz por ejemplo afirmaba que era una tonalidad sorda y apagada. La pureza, sencillez y alegría con la Schubart describe a Do Mayor, sin duda se haya presente en muchas obras, como por ejemplo, en la Marcha Nupcial de Mendelssohn.

Marcha Nupcial de "El Sueño de una Noche de Verano" - F. Mendelssohn


A partir de finales del siglo XIX, con la implantación de un sistema perfecto de afinación donde la unidad del semitono es constante, se convirtió en un "absurdo" resaltar características definitorias a cada una de las tonalidades ya que se habían vuelto todas idénticas. Sólo una minoría, aquella con "oído absoluto", era capaz de diferenciarlas. No obstante, se siguió empleando las descripciones elaboradas por Schubart como guía para elegir tonalidades en función del tipo de obra.



Do Mayor fue también la tonalidad elegida por Wagner para su Primera Sinfonía, y la única que completó. Es también la tonalidad sobre la que Ravel compuso su famosos Bolero, inspirado en una antigua danza andaluza, la de la Sinfonía nº 2 de Schumann, su sinfonía más vitalista, y también la de la Sinfonía Fausto de Liszt. Pero quizás una de las obras más trascendentales compuestas sobre esta tonalidad sea la Sinfonía nº 9 "Grande" de Schubert, llamada así para distinguirla de su Sinfonía nº 6, también en Do Mayor. La obra fue encontrada por Schumann diez años después de la muerte del compositor entre una pila de manuscritos y en 1839 fue estrenada con Mendelssohn en la dirección. El musicólogo Brian Newbould la llamó "la última gran sinfonía del Clasicismo".

Sinfonía nº 9 en Do Mayor "Grande" (mvt. I) - F. Schubert


El Siglo XX también ha dado grandes obras en esta tonalidad. De hecho, una de las mejores sinfonías del pasado siglo se escribió en esta tonalidad. Me estoy refiriendo a la Sinfonía nº 7 de Sibelius, la última obra de este género publicada por el compositor finés. La sinfonía, de un solo movimiento, se tituló originalmente "Fantasía Sinfónica". A pesar de que a Sibelius todavía le quedaban 33 años de vida, con esta obra y su poema sinfónico "Tapiola", se retiró casi por completo del panorama compositivo. A propósito de esta sinfonía, Ralph Vaugham Williams dijo: "Sólo Sibelius pudo hacer que Do Mayor sonara fresca".

Sinfonía nº 7 en Do Mayor - J. Sibelius


También  el pasado siglo nos dejó el que es considerado el mejor Concierto para Piano escrito en esta tonalidad. El Concierto nº 3 de Prokofiev. Aunque su estreno en Chicago de 1921 pasó desapercibido, su presentación en París un año después cosechó enorme éxito. La labor de la orquesta en esta obra trasciende el puro acompañamiento convirtiéndose en un sujeto de vital importancia y en simbiosis con el solista. 

Concierto para Piano nº 3 en Do Mayor (mvt. I) - S. Prokofiev


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