El Monumental Concierto de Beethoven


En 1803 Beethoven inició una de sus empresas más ambiciosas, celebrar un gran concierto donde representara tres poderosas obras sinfónicas. De alguna forma, la motivación que impulsó al genio para esta tarea era el inicio de su sordera. Sin saber muy bien cómo ni cuando, Beethoven tenía la certeza de que su sordera, en pocos años sería absoluta y este macro evento serviría de retirada de los actos públicos como intérprete. Así, el 22 de Diciembre de 1808 este concierto se llevaría a cabo convirtiéndose en uno de los más extensos e importantes de la historia de la música occidental.

En sus cuadernos de notas, Beethoven manifiestó el deseo de gestar un concierto donde interpretar tres estrenos, dos Sinfonías y un Concierto para Piano, y todo ello bajo un nexo común, un concierto sobre Do Mayor. Estas vinculaciones se harían a través de las tonalidades de las obras, así, la primera Sinfonía presentada sería en Fa Mayor, la Subdominante de Do, la siguiente obra, el Concierto para Piano, en Sol Mayor constituyendo la Dominante, y por último, acabar con la tónica (Do) en sus dos modos, con una Sinfonía que comenzara en Do menor pero que culminara con un triunfal Do Mayor. El evento, que ya tenía fecha para el 22 de Diciembre de 1808, debía formar un todo sinfónico donde las obras se completaran y complementaran. Se iniciaría con la tranquila "Pastoral" que crearía en la sala una atmósfera de sosiego, se continuaría con el Concierto para Piano, en el que las cuerdas se irían debilitando ante la presencia de los metales y timbales y culminaría con la Quinta donde toda la fuerza contenida explotaría en un apoteosis sinfónico final.

El programa original del Akademie del 22 de Diciembre (Este era el nombre que recibían los conciertos organizados por el compositor para difundir sus obras en distintas instituciones de Austria) incluía sólo estas tres obras, pero distintas circunstancias produjeron diversas modificaciones en los meses previos a la velada engrosándola hasta un total de nueve obras.

Beethoven, a tan sólo tres semanas de celebrarse el Akademie, decidió poner la guinda al pastel con una última obra concertante para piano en la tonalidad de Do menor, pero las pretensiones del compositor incluían un grandiosos final en el modo mayor interpretado por un coro. El teatro de la capital austriaca donde estaba previsto la celebraicón, no contó con la necesidad de un coro y contratarlo suponía un elevado gasto que la institución no podía abordar. 

Como solución, Beethoven acudió al príncipe Nikolaus Esterházy, antiguo mecenas de Haydn y aristócrata muy interesado en la vida musical vienesa. Beethoven conocía al príncipe desde hacía varios años ya que suscribió la publicación de su Op.1 además de que en 1807, le había encargado la composición de una Misa en Do Mayor en su honor. El príncipe Esterházy accedió a patrocinar el concierto y proporcionar así el capital necesario para la contratación del coro; pero este trato no estaba exento de condiciones, a cambio, Beethoven debía incluir en el programa del Akademie del 22 los movimientos Sanctus y Gloria de la Misa que citábamos anteriormente. Así, Beethoven fue a pedir fondos para una obra y se vino con tres en el bolsillo.

Para aumentar la publicidad del evento y atraer a un número mayor de asistentes se decidió incluir dos obras más: El aria concertante "Ah Perfido!", compuesta por Beethoven en 1796,  para que fuera interpretada por la soprano del momento, Anna Milder-Hauptmann, que precisamente había adquirido mucha fama interpretando esta misma aria. La segunda obra de última hora iba a ser una fantasía improvisada ejecutada por el mismo Beethoven.



Theater an der Wien

Con el programa por fin cerrado, sólo cabía esperar que se realizara el Akademie, que se inició a las 6:30 pm el 22 de Diciembre de 1808 (Hoy se cumplen 204 años) en el "Theater an der Wien" de la capital austriaca. Pero el acontecimiento no estuvo libre de incidentes:

-Para empezar, sólo se realizó un ensayo general antes del concierto. La orquesta no dominaba con soltura algunas de las obras e incluso el propio Beethoven cometió un despiste durante la ejecución de la Fantasía Coral que provocó que la obra tuviera pararse e iniciarse desde el principio .

-Debido a desavenencias de última hora y al aviso con tan poco margen de tiempo (recordamos que a tres semanas del concierto el programa todavía no estaba cerrado), la soprano Anna Milder-Hauptmann no pudo acudir para interpretar el aria concertante y se tuvo que buscar rápidamente una cantante que la sustituyera. La elegida fue Josephine Killitschgy, una joven intérprete de 17 años con poca experiencia que sorteó con dificultades y fallos el aria.

-En Viena hacía ese día un frío demencial y además de todo, el teatro no disponía de calefacción por lo que el público del Akademie no estuvo para nada cómodo. Además de esto, tenemos que tener en cuenta el perjuicio que supone las bajas temperaturas para la sonoridad de los instrumentos e incluso para el ejecución de los músicos.

-La propia duración del concierto jugó en contra del acto. Mientras que la idea original era que durara unas 2 horas con las tres obras planteadas por Beethoven desde un principio, las continuas ampliaciones del programa lo extendieron más de 4 horas, por lo que público e interpretes acabaron extenuados abandonando el teatro a horas poco decentes. 

A pesar de que los habitantes de Viena estaban presenciando uno de los conciertos más trascendentales de la música occidental, todos estos incidentes dejaron en la audiencia un mal sabor de boca resumible en las palabras de Anton Felix Schindler, "fracasó, simplemente". La densidad del concierto provocó además que algunas obras eclipsaran a otras; por ejemplo, la Sinfonía "Pastoral" pasó muy desapercibida en relación al poderío de la "Quinta". Tuvo que ser en conciertos sucesivos con programas mucho más reducidos cuando el público de verdad asimilara y comprendiera la genialidad de la Sexta Sinfonía. El Concierto para Piano no tuvo la misma suerte y rápidamente cayó en el olvido.


Programa del Akademie del 22 de Diciembre de 1808:

Primera Parte:

-Una Gran Sinfonía en Fa Mayor para orquesta completa dirigida por Herr Ludwig van Beethoven
-El Aria de Concierto "Ah, perfido!" por Herr Ludwig van Beethoven y cantado por Josephine Killitschgy
-Gloria de la Misa en Do Mayor para su Majestad el Príncipe Nikolaus Esterházy  por Herr Ludwig van Beethoven
-Un Gran Concierto para Piano en Sol Mayor interpretado y compuesto por Herr Ludwig van Beethoven



Segunda Parte:

-Una Gran Sinfonía en Do Menor para orquesta completa dirigida por Herr Ludwig van Beethoven
-Sanctus de la Misa en Do Mayor para su Majestad el Príncipe  Nikolaus Esterházy por Herr Ludwig van Beethoven
- Her Ludwig van Beethoven improvisará al piano
- Una Fantasía Coral en Do menor para piano, coro y orquesta interpretada y compuesta
por Herr Ludwig van Beethoven.


La velada se inició con la Sinfonía nº6 en Fa Mayor, más conocida como "Pastoral" y subtitulada "Recuerdos de la vida campestre". Al presentarse la Quinta y Sexta sinfonía de manera no correlativa en el Concierto, su numeración se volcó en este aspecto, es decir, hasta que las obras se editaron, la Sexta Sinfonía se conocía como la Quinta y viceversa. Beethoven abrió el concierto de manera contundente presentando una Sinfonía programática de cinco movimientos, nada habitual. La obra se concluyó el mismo año de su estreno y evoca distintos aspectos bucólicos como la llegada de los campesinos al campo, sus reuniones o una tormenta.

Sinfonía nº6 en Fa Mayor "Pastoral"



El Aria de Concierto "Ah, perfido!" es una obra para para Soprano y Orquesta que Beethoven escribió y estrenó en 1796, 12 años antes de este Akademie y dedicado a la condesa Josephine von Clary Clam-Gallas. Como dijimos anteriormente, la idea original era que el aria fuera interpretado por la soprano Anna Milder-Hauptmann en la velada del 22 de Diciembre pero debido a la imposibilidad de comparecencia de la artista, tuvo que ser sustituida por Josephine Killitschgy, una cantante inexperta. El aria, sobre texto de Metastasio, trata sobre una doncella que, engañada por su amado, experimenta sentimientos de odio y amor enfrentados.


Aria de Concierto para Soprano y Orquesta "Ah, perfido!"



Llegamos a la tercera obra, y la primera de las demandas de Nikolaus Esterházy a cambio de patrocinar el concierto. El Gloria de la Misa en Do Mayor que Beethoven le compuso un año antes.


Gloria de la Misa en Do Mayor



Concluimos la primera parte de la velada con un Concierto para Piano en Sol Mayor, el número cuatro compuesto por el genio de Bonn hasta la fecha. Escrito entre 1805 y 1806, este concierto fue alabado por el biógrafo de Beethoven, Emil Ludwig, como el "más perfecto concierto compuesto para instrumento solista". A pesar de su genialidad, el Concierto nº4 pasó desapercibido durante su estreno y fue eclipsado por sus dos acompañantes principales, las Sinfonías nº5 y nº6. Tras caer en el olvido más absoluto, Mendelssohn lo rescató en 1836 e incluso lo interpretó siendo el solista en 1847 en su última gira inglesa. Después de esto, el Concierto nº4 de Beethoven se convertiría en obra habitual del repertorio pianístico.

Concierto para Piano nº4 en Sol Mayor


La segunda parte del concierto abre con la segunda de las Sinfonías estrenadas, en este caso, la Sinfonía nº5 en Do menor, sin duda, la obra de mayor fuerza de la velada. Se inicia con el conocido "motivo del destino" y la obra, un ejemplo de forma cíclica, hace evolucionar este tema musical desde las profundidades tormentosas del primer movimiento hasta la gloria triunfal del finale en un continuo musical que hace desaparecer los límites que dividen los dos últimos movimientos. Como dato, la sinfonía tuvo una duración superior a los 30 minutos habituales ya que la partitura original incluía una repetición en el Scherzo (tercer movimiento) que Beethoven suprimió en la edición de la partitura.

Sinfonía nº5 en Do menor


La condición del príncipe Esterházy, además del Gloria que ya sonó en la primera parte, era que se interpretara también el Sanctus de la Misa en Do Mayor. Recordamos que esta misa había sido compuesta un año antes por Beethoven y a petición del príncipe que quería, con esta obra, celebrar su onomástica como parte una tradición que había iniciado Haydn en 1795 para este linaje real.

Sanctus de la Misa en Do Mayor


Uno de los reclamos del Concierto era ver a Beethoven improvisar y como sabéis, improvisar es un acto espontáneo, no premeditado, por lo que es imposible saber qué tocó el compositor al piano. De lo que podemos estar seguro es que, esa pieza seguiría el esquema que Beethoven había diseñado para su Akademie, una idea basada en el Do Mayor. Por eso, lo más probables es que la improvisación se iniciara en la tonalidad de los grados más cercanos de Do Mayor (Do, Fa o Sol). Teniendo en cuenta esto y que, quizás Beethoven iniciara su improvisación con un tema que tuviera en mente y con el que estuviera trabajando, es posible, y todo esto son conjeturas, que aquella sesión espontanea fuera el germen de una obra que editaría un año más tarde, la Fantasía para Piano en Sol menor.

Fantasía para Piano en Sol menor


El Akademie llega a su fin, sin abandonar el piano después de su improvisación, Beethoven va a tocar su última obra en público, después de esto, abandonará los escenarios como intérprete. Comienza la Fantasía Coral. Esta pieza de un movimiento dividida en siete secciones, debía ser el colofón del  concierto.  Debido a que la obra había nacido apenas tres semanas antes, la orquesta apenas pudo ensayarla y Beethoven, sin la parte de solista aún terminada tuvo que improvisar la introducción. Es bien conocida una anécdota sobre la obra en su estreno: Beethoven pidió al coro y orquesta que ignorara una de las repeticiones para no extender la obra demasiado, pero Beethoven olvidó esa indicación creándose un caos entre el piano y el resto de músicos. El compositor tuvo que parar la obra y comenzar de nuevo. La Fantasía Coral constituye el inicio de lo que años más tarde sería la gran obra de Beethoven, su Novena Sinfonía, y más concretamente su último movimiento, siendo la primera obra en este género en incluir coro.

Fantasía Coral para Piano, Orquesta y Coro en Do menor


Después de más de cuatro horas de Akademie, el público vienés abandonó el teatro extenuado y a altas horas de la noche con un gran sentimiento de malestar. Aunque sepamos que la velada fue un fracaso, atribuible a la falta de ensayo y a la celeridad con la que se gestionó todo, el legado musical que Beethoven nos dejó el 22 de Diciembre de 1808 en Viena tiene un valor inconmensurable y por ello, el paso del tiempo lo ha convertido en el gran éxito de la música occidental.

Bibliografía:

-Beethoven's Akademie of December 22, 1808 de Owen Jander.



3 comentarios:

  1. me gustaria la sinfonia n6

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  2. Magnífico. Felicidades

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  3. El 24 de mayo de 2014 la Universidad de Concepción organizó una réplica de este formidable evento.
    La dirección de Julian Kuerti dirigiendo la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción, con Horia Mihail al piano, solistas y el Coro de la universidad, hicieron una presentación memorable. Si se grabó vale absolutamente conseguirla.

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