Forma: Zarabanda



Después de recorrer media Europa analizando las danzas que allí emergieron, ahora nos toca echar una mirada al otro lado del océano y conocer una danza ternaria originaria de América Latina, la Zarabanda. A diferencia de sus primos, el minueto o el vals, la Zarabanda se caracteriza por colocar el acento en el segundo tiempo del compás. Su ritmo lento y pesado nos puede parecer solemne pero para muchos no siempre fue así, esta danza era sinónimo de pecado por sus connotaciones lascivas, de ahí que fuera incluso prohibida en algunas zonas su práctica



Ficha Técnica

Forma: Zarabanda, sarabanda, sarabande
Época: Renacimiento, Barroco
Interpretación: Instrumental
Compositores destacados: D'Anglebert, Bach, Händel, Satie
Estructura: A-A-A...


Está bastante establecido reconocer que la primera mención que se hizo de la Zarabanda fue en el poema de Tiempo y vida de Maricastaña, escrito por el sevillano Fernando Guzmán Mejía en Panamá en 1539. Otro escrito mexicano, elaborado 17 años después por Pedro de Trejo, natural de Extremadura, ya menciona también esta danza. Esto ha hecho pensar a los historiadores y musicólogos que la Zarabanda, al igual que la Chaconna, constituye una danza originaria de América Latina. La segunda vía, también con algunos adeptos, establece que ésta danza proviene de España y fue importada al nuevo mundo por los colonos y conquistadores

Pero la Zarabanda y su desarrollo musical se vio truncada por la Iglesia. Los escritos de Trejo en México ya habían sido censurados y la primera alusión que se hace de este baile en España es a modo de prohibición dictada por el rey Felipe II en 1583. Doscientos azotes y seis años de galeras como castigo para las hombres quienes saltaban la prohibición y destierro del reino para las mujeres. Pero ¿por qué este temor a la Zarabanda?

Las Zarabandas primitivas eran danzas con acompañamiento en guitarra y castañuelas en las que se cantaban versos cuya temática hablaba de hechos sobrenaturales, lascivos, o paganos. Esto hizo saltar las alarmas, y la Iglesia no tardó en prohibirla, tanto en su versión musical como literaria. De hecho todo comenzó con el verso, considerado inapropiado "El Criador es ya criatura" de una Zarabanda del ya mencionado Pedro de Trejo, compuesta para el Corpus de la ciudad de México. Pero no sólo la letra escandalizaba, el baile en sí también era motivo de rechazo por los sectores más conservadores y moralistas de la sociedad. Esto también puede deberse a la similitud que tenía la danza con bailes de indígenas americanos, como mencionó el padre Diego Durán en 1576. El rechazo de la Iglesia española puede verse aún más evidente en el testimonio del padre Mariana, en su Tratado en contra de los entretenimientos públicos, donde se refiere la Zarabanda como “un baile y cantar tan vulgar en sus palabras y tan fea en sus meneos, que es capaz de incitar sentimientos lascivos incluso en las personas más decentes”.

De Italia se tiene la primera constancia de la forma musical de la Zarabanda a modo de tablaturas para guitarra española. Esto no es raro si tenemos en cuenta que el reino de Nápoles estaba bajo dominio de Felipe II en el siglo XVI y que por tanto la afluencia de españoles era alta. La Zarabanda en estos documentos se muestra con un compás ternario, acentuado del segundo tiempo del compás y una velocidad alta. Será mediante estos manuscritos italianos como la danza se extenderá al resto de Europa.

La Zarabanda tuvo que salir del dominio español, donde la censura la convirtió en un baile clandestino y encontrar su desarrollo en otras regiones, en este caso de Europa. Francia tomó este baile a principios del siglo XVII y lo adaptó a la estética de moda en el país. Tomó un baile tachado de lascivo y pecaminoso y lo elevó a danza cortesana siendo habitual en el ballet de court y en representaciones dramáticas. Para ello abandonó el ritmo rápido y frenético que poseía originariamente y se volvió más lenta y majestuosa; para ser digna de palacio, se eliminó la letra evitando así versos que pudieran resultar obscenos (debido a que sólo llegaron tablaturas puede que incluso desconocieran que se trataba de una danza cantada). Esta nueva Zarabanda instrumental sustituyó la juguetona versión española-americana y fue cultivada por compositores de renombre como Couperin, D’Anglebert o Rameau. La Zarabanda también tuvo repercusión en Inglaterra aunque éstos prefirieron la forma original rápida reflejada en los manuscritos italianos.

La Zarabanda terminó por adoptar su forma definitiva al estilo francés, que fue la que se hizo más popular en Europa. Una danza solemne ternaria, lenta, con marcado acento en el segundo tiempo, acompañamiento acórdico y que se conecta por anacrusa (tiempo débil) al compás siguiente. Su estructura era un tema con variaciones.



Zarabanda Grave en Re menor - D'Anglebert




Pero la mayor popularidad y extensión de la Zarabanda vino de la mano de un alemán, Johann Jakob Froberger (1616-1667) cuando estableció el patrón de la Suite barroca que sería imitada durante décadas y que conocemos en la actualidad. Cuatro danzas procedentes de cuatro regiones de Europa: La Allemande de Alemania, la Courante francesa, la Gigue italiana, y como representación de España (aunque ahora sabemos que no es tan así), la Zarabanda. A pesar de que a sus inicios este modelo no fue muy popular, ya que cada región tenía su propio modelo de Suite, con el tiempo, los compositores se vieron seducidos por este esquema de Suite multicultural y la popularidad del modelo de Froberger se extendió por Europa aumentando así la difusión y producción de la Zarabanda. 

Zarabanda de la Suite nº4 en Re menor -  G. F. Händel



Quizás habéis notado lo similares que son la Zarabanda de D'Anglebert y la de Händel, apenas hay diferencia en el inicio, y esto se debe a que ambos usan el mismo acompañamiento, el conocido como "La Folía". Este tema musical, de los más antiguos de Europa, se originó en Portugal, allá por el año 1503 pero cuando a inicios del siglo XVII empezó a componerse libremente la Zarabanda en Francia, Portugal pertenecía también al imperio español. La unión Zarabanda-Folía, se hizo muy común.

La popularidad de la Zarabanda duró lo que lo hizo la popularidad de la Suite barroca, hasta el siglo XVIII, cuando la Sinfonía se impuso como la nueva forma orquestal de movimientos, forma, en la que recordemos, sólo se conservó el Minueto como danza. Como dato curioso, Beethoven rescató la Zarabanda para la obertura Egmont (1810). Egmont se centra en el ideal de libertad e independencia proclamado por el pueblo holandés quienes estaban sometidos a la monarquía española. Beethoven inicia la obertura con una lúgubre Zarabanda, al estilo francés, para retratar la opresión del imperio español. Las maderas se intercalan para formar el llanto del pueblo flamenco.

Obertura Egmont. L V. Beethoven


La Zarabanda haría una breve reaparición en el Siglo XX cuando compositores como Debussy o Satie la rescataron en esa moda surgida de recuperar viejas danzas europeas.


Zarabanda de la Suite Pour le Piano - C. Debussy







Bibliografía:

-Dance and instrumental diferences in Spain during the 17th and early 18th centuries de Maurice Esses
-Music in Aztec & Inca Territory de Robert Murrell Stevenson
-Historia de la música en 6 bloques de Roberto L. Pajares Alonso
-Diccionario Oxford de la Música

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