Top 5: Las obras más épicas


¿Qué es lo épico? Lo épico es aquello que hace referencia a la epopeya, que habla de héroes y heroicidades, lo grandioso y lo extraordinario. Pues bien, en nuestro nuevo Top 5 encontraremos obras que reúnen todas estas cualidades; obras inspiradas en eminentes figuras históricas o de leyenda que realizaron grandes gestas y en pueblos unidos que vencieron al opresor en cruentas batallas. Con orquestas que expresan la grandilocuencia y el fragor de la lucha, os presento nuestras 5 obras más épicas.

Antes de iniciar la lista, hay que hacer una mención especial a obras que han quedado fuera de este ranking. El cine ha ayudado en gran medida a relacionar ciertas obras clásicas con escenas o momentos épicos, por lo que a muchos no os sorprenderá esta lista; sin embargo, hay otras obras que reúnen estas mismas condiciones y que no son tan difundidas: 

Podemos mencionar entre ellas, la BSO que compuso Prokofiev para la película sobre el héroe ruso Alexander Nevsky de Sergei Eisenstein o añadir la ópera "El Rey Arturo" de Ernest Chausson. Incluir también tres sinfonía: El primer movimiento de la Sinfonía nº4 en Mib Mayor "Romántica" de Bruckner, que se inicia con el amanecer y unos caballeros que abandonan el castillo para iniciar su partida de caza y el cuarto movimiento de la Sinfonía nº1 en Re Mayor "Titán" de Mahler, en el que, tras un despertar de la naturaleza y la muerte del héroe en los movimientos anteriores, concluye con un colosal ascenso del alma desde los infiernos al paraíso. Por último, la Sinfonía nº9 en Re menor "Del Nuevo Mundo" de Dvořák, cuyos primer y cuarto movimientos son ejemplos de conflagración y grandiosidad. 

También dejamos fuera otra gran obra, muy conocida por todos, y que Kubrick en su película "2001, una odisea en el espacio" convirtió en el amanecer musical por excelencia: Así habló Zaratustra de Strauss

Y sin más dilación, comenzamos nuestro Top 5 con las obras más épicas:

En el puesto...5
El 7 de Septiembre de 1812 tuvo lugar la más sangrienta batalla de las Guerras Napoleónicas, la batalla de Borodinó. El Imperio Francés invadió Rusia quien respondió con un auténtico batallón. Aunque no consiguieron derrotar a los franceses, si que mermaron su moral y los frenaron durante días, antes de que pudieran invadir Moscú.  El gélido clima y la ausencia de provisiones obligó a los franceses a abandonar la capital rusa, momento aprovechado para el asedio y la expulsión de los invasores. Tchaikovsky conmemoró la hazaña de su pueblo en su conocida Obertura Solemne 1812, estrenada 70 años después de la invasión.

Obertura Solemne 1812 - P. I. Tchaikovsky


En el número...4
Cuentos populares eslavos hablan de un pájaro de fuego, cuyo poder, atrae a intrépidos aventureros que desean capturarlo... En 1910, sobre este mito, Stravinsky compuso un ballet donde un príncipe, Iván debe derrotar a un malvado inmortal llamado Kastchei, gobernante de un misterioso jardín. Con ayuda de un pájaro mágico, el príncipe descubre la fuente de poder de su enemigo, un huevo que encierra el alma del ave. Tras destruir el huevo, el maligno infernal desaparece junto con su séquito, los prisioneros son liberados e Iván puede casarse con la hermosa princesa que conoció el misterioso jardín. El Pájaro de Fuego es un trepidante ballet, una de las muchas genialidades nacidas de la cabeza de Stravinsky cuyo finale, es una alabanza al  triunfo sobre la adversidad.

El Pájaro de Fuego (Berceuse y Finale) - I. Stravinsky


Con la medalla de bronce...3
En 1937, Carl Orff estrenó una cantata sobre textos medievales del "Carmina Burana", una colección de cantos con cerca de 300 rimas escritas entre el siglo XII y XIII. De todos los poemas contenidos en la obra de Orff, existe uno dedicado a la diosa romana de la suerte, y empleado en 1981 en la BSO de la película Excálibur de John Boorman. O Fortuna del Carmina Burana de Orff ha terminado por convertirse en paradigma de la épica medieval con su carácter modal y su fuerza guerrera.

O Fortuna de Carmina Burana - C. Orff


En el puesto...2
"La Valquiria" es la segunda de las óperas de la Tetralogía del Anillo de Wagner. En ella se relata el romance prohibido entre Sigmund y Siglinda, que desconocen ser hermanos. Como castigo por el incesto e influenciado por su esposa Fricka, Wotan, en rey de los dioses envía a Brunilda, su hija valquiria a acabar con la pareja. La valquiria termina compadeciéndose de los enamorados y los ayuda en su huida pese a desatar la ira de su padre. Esta magistral ópera nos regala uno de los temas más beligerantes jamás compuestos, un grupo de diosas guerreras sobre sus corceles alados que descienden al campo de batalla para recoger el alma de los héroes caídos: La Cabalgata de las Valquirias.

La Cabalgata de las Valquirias de la ópera La Valquiria - R. Wagner


Con la medalla de oro...1
En 1914, Holst terminó el primero de un total de siete movimientos reunidos en una suite llamada "Los Planetas". Los movimientos, además de referir a cada uno de los siete planetas conocidos hasta entonces del Sistema Solar, exceptuando la Tierra, imprimen el carácter del dios romano que da nombre a cada uno de los astros. El primer movimiento de la suite fue bautizado como Marte, el portador de la guerra, y se caracteriza por su tono agresivo, fuerza y contundencia proyectada por la percusión y los metales. Esta obra de Holst, sirvió además de inspiración a John Williams y Hans Zimmer para las BSO de Star Wars y Gladiator respectivamente, dos ejemplos claros de épica musical en el cine. Acabamos nuestra lista con una alabanza al dios de la guerra Marte.

Marte, el portador de la guerra (mvt. I de la suite Los Planetas) - G. Holst




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Género: Minueto





El Minueto, como danza, se cree que es una adaptación aristócrata de un baile popular surgido en la región francesa de Poitou, según estableció Michael Praetorius en su obra "Terpsichore" en 1612 . Por ese entonces, el baile se conocía como Branle, se ejecutaba en pareja y su paso principal era lateral. Aunque esta fuera la afirmación de Praetorius, nunca se ha podido demostrar la conexión directa entre ambas danzas. El Minueto como tal alcanzaría la fama cuando el mismo rey Luis XIV, el "Rey Sol" tomó esta danza, llamado así por sus pasos "diminutos", convirtiéndola en el baile aristocrático y cortesano por excelencia. 


Ficha Técnica: 

Género: Minueto, Minuet, Minué
Época: Barroco y Clasicismo
Interpretación: Instrumental
Compositores destacados:  Lully, Händel, Bach, Mozart,...
Estructura: A-B-A'


El "Menuet de la cour" fue bailado por primera vez en 1653 por Luis XIV, en la misma región de Poitou. Pero para que la corte y las ceremonias palaciegas disfrutaran del bello arte de la danza del Minueto, era necesario de un compositor que lo dotara de música. Ese papel recayó en el genial Jean Baptiste Lully.

Lully compuso gran variedad de Minuetos para amenizar las galas, festejos y eventos que se sucedían en la corte del "Rey Sol", además de incluirlo como danza dentro de sus óperas y ballets, obras, en las que a veces participaba de forma activa el monarca.


Minueto para Trompetas - Lully



Los requisitos primeros de un Minueto no eran muy elaborados, tan sólo un ritmo ternario  propio de la danza y una velocidad moderada que acompañara al movimiento grácil y sofisticado de los bailarines. A ser posible, dividido en secciones de 8 compases, que es lo que establece la división del baile. El Minueto simple mostraba una estructura interna monotemática, binaria o ternaria, sujeta a repeticiones:

Tema A con repetición - Breve desarrollo  con o sin repetición - (Tema A con o sin repetición)

Rápidamente, la moda instaurada en la corte francesa se extendió por toda Europa y el Minueto empezó a adquirir una forma definida y una estructura consistente en el panorama musical. El primer cambio fundamental fue la introducción de un segundo Minueto para alargar la composición. La forma final pasó a ser una sucesión ternaria de un Minueto I, seguido de un Minueto II y una reexposición acortada del Minueto I.

La condición indispensable para la introducción del segundo Minueto era que fuera contrastante con el primero: En otra tonalidad, generalmente cercana a la del Minueto I y en el modo contrario. Otra novedad de la introducción del Minueto II, era su cambio de sonoridad y densidad. Mientras que el primero era interpretado por todo el conjunto instrumental, el Minueto II se relegaba a tres instrumentos, escribiéndose por tanto, a tres voces. Esta práctica tan común hizo que a este segundo Minueto se le terminara llamando Trío. Si bien la práctica no perduró en el tiempo, sí que lo hizo esta forma de designar a la sección central. Finalmente, para la reposición del Minueto I, era costumbre prescindir de las repeticiones acontecidas en la primera parte.

Minueto I - Trío - Minueto I'
A     -      B       -   A'

Si escuchamos con atención el Minueto de los "Reales Fuegos de Artificio" de Händel, podremos detectar de forma estricta las partes descritas. Un primer Minueto binario en Re Mayor con su exposición y desarrollo en proporción de 8 compases seuido de un Trío contrastante de igual estructura. En este caso en concreto, el Trío se incluye dos veces con las consiguientes dos reexposiciones del Minueto I.

Minueto I - Trío - Minueto I' - Trío' - Minueto I'

Minueto de los Reales Fuegos de Artificio - Händel


El Minueto terminó por convertirse en pieza muy común dentro de las Suites barrocas (obras orquestales donde cada movimiento comprende una danza). Su popularidad y gracia le valió para constituir el único baile barroco introducido en las nuevas formas musicales prominentes del Siglo XVIII: La Sonata y la Sinfonía. 

A este respecto, el Minueto junto con su Trío, ocupó el puesto del tercer movimiento dentro de esta formas complejas contrastando con el segundo movimiento, generalmente lento, y con el vigoroso finale.

Minueto (3er mvt.) de la Sonata nº1 en Fa menor - Beethoven


No podemos olvidar que el Minueto nació como obra aristócrata, aunque este carácter se fue perdiendo con el paso del tiempo, podemos decir que se "aburguesó", cuando el pueblo comenzó a absorber la forma. Juan Miguel González en su libro "El sentido en la obra musical y literaria: aproximación semiótica" narra como a finales del siglo XVIII se produjo una escisión del Minueto en dos vertientes: uno aristocrático y otro burgués. El Minueto aristócrata, con un tempo más pausado, se inicia con el motivo rítmico relegando la melodía a compases posteriores, apenas dándole peso. Por contra, el Minueto burgués es más acelerado presentando la melodía desde el primer compás y con un mayor protagonismo.

En la obra editorial citada anteriormente, Juan Miguel González pone de manifiesto como Mozart emplea en sus obras estos dos tipos de Minuetos con dos ejemplos: "Don Giovanni" y "Las Bodas de Fígaro". Por ejemplo, en Don Giovanni, Mozart  utiliza el primer tipo para crear la atmósfera aristócrata del drama. Emplea un Minueto donde prima el valor rítmico y no el melódico y con una carácter muy pausado y solemne. 

Minueto de la ópera "Don Giovanni" - Mozart


En el siguiente ejemplo, el Minueto del Divertimento nº17 de Mozart, vemos como la melodía juguetona adquiere todo el protagonismo. El ambiente es más distendido e incluso podríamos decir que juguetón. Nos encontramos ante un Minueto de carácter burgués.

Minueto (mvt. III) del Divertimento nº17 en Re Mayor - Mozart


A pesar de haber sobrevivido al Barroco y al Clasicismo, después de aproximadamente 150 años, el Minueto entró en crisis por culpa de una forma musical, aparentemente muy similar, pero con un carácter más burlón y festivo: el Scherzo. Después de que Beethoven sustituyera el Minueto por esta forma en sus sonatas y sinfonías, la moda del Scherzo se extendió provocando la casi total desaparición de la antigua danza barroca.

Bibliografía:

-Forma y diseño de Roy Bennett
-Música II de Alicia Rodríguez Blanco
-Cómo apreciar la música de Sidney Harrison
-El sentido en la obra musical y literaria: aproximación semiótica de Juan Miguel González 




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Ciclo de Tonalidades: Do# Mayor / Reb Mayor


Continuamos nuestro ciclo de tonalidades embarcándonos en la compleja Do sostenido Mayor. Esta tonalidad ha tenido poca repercusión debido a su escaso uso, provocado por su número elevado de alteraciones en la armadura: siete en total. Por esta razón, los grandes compositores se sentían más cómodos empleando su enarmónico: Re bemol Mayor, que sólo dispone de 5 bemoles. Recordemos que dos tonalidades son enarmónicas si se entonan de la misma forma, a pesar de que sus sonidos se escriban o llamen de forma diferente. 

Las tonalidades complejas con números muy altos de alteraciones siempre son engorrosas para la lectura del intérprete y muy poco cómodas para la ejecución de los instrumentos,  a excepción de los de teclado, que pueden tocar, de forma bastante competente, casi cualquier tonalidad. Por esa razón, la música en Do# Mayor no es muy prolífica y prácticamente impensable para pequeñas o grandes agrupaciones orquestales. Existiendo una alternativa enarmónica más sencilla, parece lógico que los compositores decidieran volverse sobre Reb Mayor para olvidarse de su gemelo. En cambio Bach, para sus dos Clave Bien Temperado, decidió tomar el Do# Mayor como protagonista del Preludio y Fuga nº3 y demostrar así que el nuevo sistema de afinación podía abarcar cualquier tonalidad sin problemas.

Preludio y Fuga nº 2 en Do# Mayor. Clave Bien Temperado II - J. S. Bach


No obstante, Reb Mayor sigue siendo una tonalidad con un número alto de alteraciones y, aunque algo más cómoda que su homóloga, no gozó de fama durante el Barroco o el Clasicismo.  No sería hasta el Romanticismo del XIX, que empezará a ganar peso apoyado en la música para piano y protagonizando algunas de las obras estelares en este sentido, como el Preludio nº15 de Chopin "Gota de lluvia", su mismo Vals nº1 Op.64 o el archiconocido "Claro de Luna" de la Suite Bergamasque de Debussy.

Suite Bergamasque  (mvt. III - Claro de luna) - C. Debussy



Sobre la personalización de estas tonalidades, Christian Shubart atacó la tonalidad, quizás para justificar su escasa aparición en la historia de la música. De Reb Mayor dijo: "lasciva, degenerando en el dolor y el éxtasis. No provoca risas, pero sí sonrisa, no puede aullar, pero puede hacer muecas de llanto. En consecuencia sólo los sentimiento inusuales pueden ser expresados en esta tonalidad". El musicólogo francés Albert Lavignac también analizó las tonalidades como entes con personalidad caracterizando a Reb Mayor de "encantadora, plácida y suave".

Los compositores también comentaron sobre la tonalidad. Berlioz dijo que Reb Mayor era una tonalidad "majestuosa" y Rachmaninov que era la más "romántica" de todas. Sobre esto último, encontramos dos preciosas melodías que, aunque constituyen temas internos de obras mayores, han adquirido gran popularidad  precisamente por su carácter emotivo, majestuoso y romántico. Son la Variación nº18 de la "Rapsodia sobre un Tema de Paganini" del propio Rachamninov  y el Tema del amor de la obertura "Romeo y Julieta" de Tchaikovsky. Aunque la razón que llevó a Tchaikovsky a usar esta tonalidad como representación del amor es su cifrado (Des), que coincide con las tres primeras letras del nombre de Désirée Artôt, soprano de la que por aquel entonces estaba enamorado.  

Romeo y Julieta, Obertura-Fantasía (Tema del amor) - P. I. Tchaikovsky


Reb Mayor alcanzó en el Romanticismo cierta proyección orquestal, aunque sí que es cierto que no protagonizó ninguna sinfonía memorable; habría que esperar hasta el postromanticismo para ello. Pero sí que es verdad que adquirió fama como tonalidad para movimientos lentos melancólicos y esperanzadores. Tres grandes ejemplos atestiguan esto como son el Adagio finale de la Novena de Mahler, el Lento de la Sinfonía nº9 del "Nuevo Mundo" de Dvořák o el Adagio de la Sinfonía nº8 de Bruckner.

Sinfonía nº8 en  Do menor (mvt III - Adagio) - A. Bruckner 


Las primera sinfonías destacadas construidas sobre Reb Mayor llegarían con el siglo XX. Aunque sin ser muy abundantes ni conocidas, podemos mencionar la Sinfonía nº3 "Canción bajo las estrellas" del sueco Ture Rangström o la Sinfonía nº25 del ruso Nikolai Myaskovsky.

Pero sin duda, la obra más trascendente que el siglo XX ha dejado en la tonalidad de Reb Mayor es el Concierto para Piano nº1 de Sergei Prokofiev, estrenado en 1912. Esta obra en un sólo movimiento y dedicado a su mentor, Nikolai Tcherepnin, le valió para ganar el prestigioso premio de composición Anton Rubinstein. Con esta obra terminamos nuestro repaso.

Concierto para Piano nº1 en Reb Mayor - S. Prokofiev





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Revista: El Estornino de Mozart



Comenzamos el Nuevo Año de estreno, con una revista. Twitter se ha convertido en un hervidero de historias musicales; cada día, distintas cuentas nos regalan música, historias y curiosidades en tan sólo 140 caracteres. Nuestra revista "El Estornino de Mozart" pretende recopilar esos twits musicales tan interesantes y evitar que se pierdan en el fondo de los Time Line dando la oportunidad a aquellos que quieran sobrepasar la barrera de los 140 caracteres a opinar o exponer sus conocimientos.

Bajo esta idea de unificar al pajarillo de Twitter y la Música Clásica surge el nombre de la revista, que hace referencia a un dato verídico sobre la vida de Mozart. El compositor tuvo un Estonino que era capaz de cantar la melodía del tercer movimiento de su Concierto para Piano nº17.

En este primer número contamos con efemérides musicales, curiosidades sobre Mozart y la relación con su padre Leopold, un repaso sobre la génesis y culminación del Holandés Errante de Wagner además del relato del duelo musical que tuvo lugar entre el mismo Mozart y Clementi.

Esperamos que disfrutéis de esta publicación.





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El Monumental Concierto de Beethoven


En 1803 Beethoven inició una de sus empresas más ambiciosas, celebrar un gran concierto donde representara tres poderosas obras sinfónicas. De alguna forma, la motivación que impulsó al genio para esta tarea era el inicio de su sordera. Sin saber muy bien cómo ni cuando, Beethoven tenía la certeza de que su sordera, en pocos años sería absoluta y este macro evento serviría de retirada de los actos públicos como intérprete. Así, el 22 de Diciembre de 1808 este concierto se llevaría a cabo convirtiéndose en uno de los más extensos e importantes de la historia de la música occidental.

En sus cuadernos de notas, Beethoven manifiestó el deseo de gestar un concierto donde interpretar tres estrenos, dos Sinfonías y un Concierto para Piano, y todo ello bajo un nexo común, un concierto sobre Do Mayor. Estas vinculaciones se harían a través de las tonalidades de las obras, así, la primera Sinfonía presentada sería en Fa Mayor, la Subdominante de Do, la siguiente obra, el Concierto para Piano, en Sol Mayor constituyendo la Dominante, y por último, acabar con la tónica (Do) en sus dos modos, con una Sinfonía que comenzara en Do menor pero que culminara con un triunfal Do Mayor. El evento, que ya tenía fecha para el 22 de Diciembre de 1808, debía formar un todo sinfónico donde las obras se completaran y complementaran. Se iniciaría con la tranquila "Pastoral" que crearía en la sala una atmósfera de sosiego, se continuaría con el Concierto para Piano, en el que las cuerdas se irían debilitando ante la presencia de los metales y timbales y culminaría con la Quinta donde toda la fuerza contenida explotaría en un apoteosis sinfónico final.

El programa original del Akademie del 22 de Diciembre (Este era el nombre que recibían los conciertos organizados por el compositor para difundir sus obras en distintas instituciones de Austria) incluía sólo estas tres obras, pero distintas circunstancias produjeron diversas modificaciones en los meses previos a la velada engrosándola hasta un total de nueve obras.

Beethoven, a tan sólo tres semanas de celebrarse el Akademie, decidió poner la guinda al pastel con una última obra concertante para piano en la tonalidad de Do menor, pero las pretensiones del compositor incluían un grandiosos final en el modo mayor interpretado por un coro. El teatro de la capital austriaca donde estaba previsto la celebraicón, no contó con la necesidad de un coro y contratarlo suponía un elevado gasto que la institución no podía abordar. 

Como solución, Beethoven acudió al príncipe Nikolaus Esterházy, antiguo mecenas de Haydn y aristócrata muy interesado en la vida musical vienesa. Beethoven conocía al príncipe desde hacía varios años ya que suscribió la publicación de su Op.1 además de que en 1807, le había encargado la composición de una Misa en Do Mayor en su honor. El príncipe Esterházy accedió a patrocinar el concierto y proporcionar así el capital necesario para la contratación del coro; pero este trato no estaba exento de condiciones, a cambio, Beethoven debía incluir en el programa del Akademie del 22 los movimientos Sanctus y Gloria de la Misa que citábamos anteriormente. Así, Beethoven fue a pedir fondos para una obra y se vino con tres en el bolsillo.

Para aumentar la publicidad del evento y atraer a un número mayor de asistentes se decidió incluir dos obras más: El aria concertante "Ah Perfido!", compuesta por Beethoven en 1796,  para que fuera interpretada por la soprano del momento, Anna Milder-Hauptmann, que precisamente había adquirido mucha fama interpretando esta misma aria. La segunda obra de última hora iba a ser una fantasía improvisada ejecutada por el mismo Beethoven.



Theater an der Wien

Con el programa por fin cerrado, sólo cabía esperar que se realizara el Akademie, que se inició a las 6:30 pm el 22 de Diciembre de 1808 (Hoy se cumplen 204 años) en el "Theater an der Wien" de la capital austriaca. Pero el acontecimiento no estuvo libre de incidentes:

-Para empezar, sólo se realizó un ensayo general antes del concierto. La orquesta no dominaba con soltura algunas de las obras e incluso el propio Beethoven cometió un despiste durante la ejecución de la Fantasía Coral que provocó que la obra tuviera pararse e iniciarse desde el principio .

-Debido a desavenencias de última hora y al aviso con tan poco margen de tiempo (recordamos que a tres semanas del concierto el programa todavía no estaba cerrado), la soprano Anna Milder-Hauptmann no pudo acudir para interpretar el aria concertante y se tuvo que buscar rápidamente una cantante que la sustituyera. La elegida fue Josephine Killitschgy, una joven intérprete de 17 años con poca experiencia que sorteó con dificultades y fallos el aria.

-En Viena hacía ese día un frío demencial y además de todo, el teatro no disponía de calefacción por lo que el público del Akademie no estuvo para nada cómodo. Además de esto, tenemos que tener en cuenta el perjuicio que supone las bajas temperaturas para la sonoridad de los instrumentos e incluso para el ejecución de los músicos.

-La propia duración del concierto jugó en contra del acto. Mientras que la idea original era que durara unas 2 horas con las tres obras planteadas por Beethoven desde un principio, las continuas ampliaciones del programa lo extendieron más de 4 horas, por lo que público e interpretes acabaron extenuados abandonando el teatro a horas poco decentes. 

A pesar de que los habitantes de Viena estaban presenciando uno de los conciertos más trascendentales de la música occidental, todos estos incidentes dejaron en la audiencia un mal sabor de boca resumible en las palabras de Anton Felix Schindler, "fracasó, simplemente". La densidad del concierto provocó además que algunas obras eclipsaran a otras; por ejemplo, la Sinfonía "Pastoral" pasó muy desapercibida en relación al poderío de la "Quinta". Tuvo que ser en conciertos sucesivos con programas mucho más reducidos cuando el público de verdad asimilara y comprendiera la genialidad de la Sexta Sinfonía. El Concierto para Piano no tuvo la misma suerte y rápidamente cayó en el olvido.


Programa del Akademie del 22 de Diciembre de 1808:

Primera Parte:

-Una Gran Sinfonía en Fa Mayor para orquesta completa dirigida por Herr Ludwig van Beethoven
-El Aria de Concierto "Ah, perfido!" por Herr Ludwig van Beethoven y cantado por Josephine Killitschgy
-Gloria de la Misa en Do Mayor para su Majestad el Príncipe Nikolaus Esterházy  por Herr Ludwig van Beethoven

-Un Gran Concierto para Piano en Sol Mayor interpretado y compuesto por Herr Ludwig van Beethoven

Segunda Parte:

-Una Gran Sinfonía en Do Menor para orquesta completa dirigida por Herr Ludwig van Beethoven
-Sanctus de la Misa en Do Mayor para su Majestad el Príncipe  Nikolaus Esterházy por Herr Ludwig van Beethoven
- Her Ludwig van Beethoven improvisará al piano
- Una Fantasía Coral en Do menor para piano, coro y orquesta interpretada y compuesta por Herr Ludwig van Beethoven.


La velada se inició con la Sinfonía nº6 en Fa Mayor, más conocida como "Pastoral" y subtitulada "Recuerdos de la vida campestre". Al presentarse la Quinta y Sexta sinfonía de manera no correlativa en el Concierto, su numeración se volcó en este aspecto, es decir, hasta que las obras se editaron, la Sexta Sinfonía se conocía como la Quinta y viceversa. Beethoven abrió el concierto de manera contundente presentando una Sinfonía programática de cinco movimientos, nada habitual. La obra se concluyó el mismo año de su estreno y evoca distintos aspectos bucólicos como la llegada de los campesinos al campo, sus reuniones o una tormenta.

Sinfonía nº6 en Fa Mayor "Pastoral"



El Aria de Concierto "Ah, perfido!" es una obra para para Soprano y Orquesta que Beethoven escribió y estrenó en 1796, 12 años antes de este Akademie y dedicado a la condesa Josephine von Clary Clam-Gallas. Como dijimos anteriormente, la idea original era que el aria fuera interpretado por la soprano Anna Milder-Hauptmann en la velada del 22 de Diciembre pero debido a la imposibilidad de comparecencia de la artista, tuvo que ser sustituida por Josephine Killitschgy, una cantante inexperta. El aria, sobre texto de Metastasio, trata sobre una doncella que, engañada por su amado, experimenta sentimientos de odio y amor enfrentados.


Aria de Concierto para Soprano y Orquesta "Ah, perfido!"



Llegamos a la tercera obra, y la primera de las demandas de Nikolaus Esterházy a cambio de patrocinar el concierto. El Gloria de la Misa en Do Mayor que Beethoven le compuso un año antes.


Gloria de la Misa en Do Mayor


Concluimos la primera parte de la velada con un Concierto para Piano en Sol Mayor, el número cuatro compuesto por el genio de Bonn hasta la fecha. Escrito entre 1805 y 1806, este concierto fue alabado por el biógrafo de Beethoven, Emil Ludwig, como el "más perfecto concierto compuesto para instrumento solista". A pesar de su genialidad, el Concierto nº4 pasó desapercibido durante su estreno y fue eclipsado por sus dos acompañantes principales, las Sinfonías nº5 y nº6. Tras caer en el olvido más absoluto, Mendelssohn lo rescató en 1836 e incluso lo interpretó siendo el solista en 1847 en su última gira inglesa. Después de esto, el Concierto nº4 de Beethoven se convertiría en obra habitual del repertorio pianístico.


Concierto para Piano nº4 en Sol Mayor


La segunda parte del concierto abre con la segunda de las Sinfonías estrenadas, en este caso, la Sinfonía nº5 en Do menor, sin duda, la obra de mayor fuerza de la velada. Se inicia con el conocido "motivo del destino" y la obra, un ejemplo de forma cíclica, hace evolucionar este tema musical desde las profundidades tormentosas del primer movimiento hasta la gloria triunfal del finale en un continuo musical que hace desaparecer los límites que dividen los dos últimos movimientos. Como dato, la sinfonía tuvo una duración superior a los 30 minutos habituales ya que la partitura original incluía una repetición en el Scherzo (tercer movimiento) que Beethoven suprimió en la edición de la partitura.

Sinfonía nº5 en Do menor


La condición del príncipe Esterházy, además del Gloria que ya sonó en la primera parte, era que se interpretara también el Sanctus de la Misa en Do Mayor. Recordamos que esta misa había sido compuesta un año antes por Beethoven y a petición del príncipe que quería, con esta obra, celebrar su onomástica como parte una tradición que había iniciado Haydn en 1795 para este linaje real.

Sanctus de la Misa en Do Mayor


Uno de los reclamos del Concierto era ver a Beethoven improvisar y como sabéis, improvisar es un acto espontáneo, no premeditado, por lo que es imposible saber qué tocó el compositor al piano. De lo que podemos estar seguro es que, esa pieza seguiría el esquema que Beethoven había diseñado para su Akademie, una idea basada en el Do Mayor. Por eso, lo más probables es que la improvisación se iniciara en la tonalidad de los grados más cercanos de Do Mayor (Do, Fa o Sol). Teniendo en cuenta esto y que, quizás Beethoven iniciara su improvisación con un tema que tuviera en mente y con el que estuviera trabajando, es posible, y todo esto son conjeturas, que aquella sesión espontanea fuera el germen de una obra que editaría un año más tarde, la Fantasía para Piano en Sol menor.

Fantasía para Piano en Sol menor


El Akademie llega a su fin, sin abandonar el piano después de su improvisación, Beethoven va a tocar su última obra en público, después de esto, abandonará los escenarios como intérprete. Comienza la Fantasía Coral. Esta pieza de un movimiento dividida en siete secciones, debía ser el colofón del  concierto.  Debido a que la obra había nacido apenas tres semanas antes, la orquesta apenas pudo ensayarla y Beethoven, sin la parte de solista aún terminada tuvo que improvisar la introducción. Es bien conocida una anécdota sobre la obra en su estreno: Beethoven pidió al coro y orquesta que ignorara una de las repeticiones para no extender la obra demasiado, pero Beethoven olvidó esa indicación creándose un caos entre el piano y el resto de músicos. El compositor tuvo que parar la obra y comenzar de nuevo. La Fantasía Coral constituye el inicio de lo que años más tarde sería la gran obra de Beethoven, su Novena Sinfonía, y más concretamente su último movimiento, siendo la primera obra en este género en incluir coro.

Fantasía Coral para Piano, Orquesta y Coro en Do menor


Después de más de cuatro horas de Akademie, el público vienés abandonó el teatro extenuado y a altas horas de la noche con un gran sentimiento de malestar. Aunque sepamos que la velada fue un fracaso, atribuible a la falta de ensayo y a la celeridad con la que se gestionó todo, el legado musical que Beethoven nos dejó el 22 de Diciembre de 1808 en Viena tiene un valor inconmensurable y por ello, el paso del tiempo lo ha convertido en el gran éxito de la música occidental.

Bibliografía:

-Beethoven's Akademie of December 22, 1808 de Owen Jander.




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